El carnicero de Plainville

Edward Theodore Gein (27 de agosto de 1906 – 26 de julio de 1984) fue uno de los asesinos en serie más brutales de los Estados Unidos. Únicamente se probaron dos asesinatos cometidos por él (los de Mary Hogan y Bernice Worden), pero debido a su afición a conservar cadáveres, tanto los de sus víctimas como los que desenterraba, y a fabricar con ellos mobiliario y ropa se generó un gran impacto alrededor del descubrimiento de sus crímenes, en esa epoca la gente no estaba preparada para ver sus crimenes, un ejemplo es que en los tiempos de los crimenes de Ed Gein, no se podían mostrar a las parejas en television durmiendo en la misma cama, pero la gente quedo tan horrorizada, que eso ya no parecía tener ninguna importancia.

Aparentemente era un hombre inofensivo… Pero su personalidad ocultaba un terrible psicópata que convirtió su granja en un matadero humano. Sus crimenes aun son inspiracion de muchos para toda clases de peliculas y relatos.

En la tarde del 8 de diciembre de 1954, un granjero de Plainfield, en Wisconsin, entró en “la taberna de los Hogan” a echar un trago en esa fría tarde de invierno cuando descubre con espanto un gran reguero de sangre que cubría las tablas de madera del suelo. La propietaria Mary Hogan, había desaparecido.

El sheriff observó que no había señales de lucha aparentes y que la caja registradora seguía llena, pero determinó que la mujer había sido asesinada y que su cuerpo había sido arrastrado hasta un coche que esperaba fuera. Los informes forenses tan sólo confirmaron las conclusiones a las que había llegado el sheriff y no arrojaron ninguna luz sobre el caso. La desaparición de Mary era un misterio.

Aproximadamente un mes después de este suceso, el propietario del aserradero de Wisconsin comentaba el caso con un hombre pequeño y tímido que vivía en una granja de madera a pocos kilómetros de allí. Su nombre era Ed Gein.

 

Los agentes de policía que investigaban la desaparición el 16 de noviembre de 1957 de Bernice Worden, sospecharon que Ed Gein estaba envuelto en el caso. Cuando entraron en su casa, encontraron el cuerpo de Worden colgado de los tobillos, decapitado y abierto por el torso. También encontraron cabezas humanas en el dormitorio, piel usada para hacer pantallas de lámparas y asientos, calaveras convertidas en platos de sopa, un corazón humano en una sartén, un collar de labios humanos, un chaleco hecho de vagina y pechos, y muchos más objetos hechos de partes de cuerpos humanos incluído un cráneo que servía de cenicero y un cinturón hecho con pezones.

 

Gein vivía solo desde la muerte de su madre en 1945 y se ganaba la vida haciendo toda clase de trabajos a los vecinos de Plainfield. Fue su habilidad en este tipo de trabajos, por la que este hombre de complexión débil, mediana edad, pelo rubio y ojos azules empezó a ser conocido entre las gentes del lugar como una persona trabajadora, cumplidora, fiable pero excéntrica.

El propietario del aserradero no se llevaba muy bien con Gein. Encontraba extremadamente difícil hablar con él por que a veces éste comenzaba a reír con nerviosismo sin motivos como un desequilibrado, o por sus comentarios inoportunos que dejaban a la otra persona sin saber que decir.

En esta ocasión, el hombre recordó que Gein solía sentarse solo en un rincón de la taberna mirando fijamente a la dueña del local absorto en sus pensamientos con una jarra de cerveza, y supuso que estaba enamorado de la mujer. Le sugirió bromeando, que si le hubiese hablado a Mary con claridad de sus sentimientos, probablemente en ese momento estaría en su granja cocinando y esperando a que volviera en lugar de haber desaparecido presumiblemente asesinada. Gein, con un extraño gesto puso los ojos en blanco y le respondió con una de sus conocidas sonrisas: “No está desaparecida. Ahora mismo está en la granja”. El hombre se encogió de hombros y no le tomó en serio, después de todo, era el tipo de comentario que se esperaba de él.

 

Dos oficiales de la policía arrestaron a Gein, mientras otros dos se dirigían inmediatamente hacia su granja con la intención de llevar a cabo un registro. Al pasar dentro, el sheriff sintió como algo le rozaba el hombro, y al volverse se topó con un cuerpo decapitado de mujer con un profundo agujero en el estómago que colgaba del techo.

Después de recuperarse del shock por el horror que habían presenciado, y tras pedir ayuda por radio, los dos hombres volvieron a la casa.

El cadáver colgaba de un gancho por el tobillo y con un alambre le habían sujetado el otro pie a una polea. Habían rajado el cuerpo desde el pecho hasta la base del abdomen, y las tripas brillaban como si las hubiesen lavado y limpiado.

No había duda que el causante de ese terrorífico espectáculo era una persona enferma. Era difícil de creer que un ser humano pudiera vivir allí. Por todas partes se veían montañas de basura y desperdicios, cajas de cartón, latas vacías, herramientas oxidadas, excrementos, revistas pornográficas, de terror y de anatomía humana, chicles pegados en las tazas y una dentadura sobre el mantel de la mesa.

Su creación más llamativa fue el vestuario completo fabricado con piel humana, incluyendo pantalones, un torso con pechos, y varias máscaras.

Al ser interrogado, Ed Gein admitió que abría las tumbas de mujeres recientemente fallecidas y robaba los cuerpos, llevándolos con su furgoneta a su casa donde curtía las pieles para hacer sus macabras posesiones. También admitió haber asesinado a Mary Hogan, una camarera desaparecida desde 1954. Nunca fue probado ni admitido por él que cometiera canibalismo, y también negó haber practicado sexo con los cadáveres, aduciendo que “Olían muy mal”.

Fue declarado enfermo mental y pasó el resto de sus días en una institución psiquiátrica donde destacó por su buena conducta y falleció por causas naturales.

Se cree que su posesiva madre Augusta, una fanática religiosa que se esforzaba por impedir cualquier influencia ajena a la suya propia sobre sus dos hijos, fue en parte lo que causó su trastorno mental. Augusta fue el último miembro de la familia cercana de Ed en morir en 1945, y este tapió por algún motivo su habitación.

Mientras Ed Gein se encontraba detenido, su casa ardió hasta los cimientos, seguramente por un incendio provocado. Su furgoneta se llegó a subastar y quien la compró hizo buen negocio con ella por varias ciudades, cobrando por ver su interior lleno de sangre y restos humanos.

Gein murió en el Verano de 1984 a la edad de 77 años.

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  1. Buen blog…. quiero ver mas cosas asi o.o

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  3. kike monge

    es increible q existan personas asi en el mundo, y q bien q las podamos conocer asi, sigan metiendo este tipo de cosas……

  4. wilson

    que asco de mentalidades atrozes y barbaras este tipo es un especimen no catalogado, este tio no es humano es un monstruo

  5. karla

    donde se le podria encontrar a ese hombre??? que me encantaRIA TENER UN CENICERO COMO ESE….o una chamarra de puros pitos…jeje…no en serio que hombre tan loco pero pues vivia con su madre que se podria esperar de hombre como ese…

  6. Zord

    Wow… tremendo

    jejeje… muy buen material, no podia dejar de leer… me dejo con ganas de mas =(

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