A prueba de venenos

Mitrídates VI (132 adC-63 adC), llamado Eupator Dionysius, también conocido como Mitrídates el Grande, rey del Ponto desde el 120 adC hasta su muerte, en el 63 adC, en Asia Menor. Fue uno de los enemigos más formidables y exitosos de Roma, luchando consecutivamente contra tres de los más grandes generales de finales de la República: Sila, Luculo y Pompeyo.

Su reinado personal no comienza hasta 112 adC, cuando tenía unos veinte años de edad. Rodeado de consejeros griegos y contando con un poderoso ejército, retomó de inmediato la política expansionista de su padre.

Fue ambicioso, y trató de conquistar muchos reinos, incluyendo Bitinia, lo cual le llevó a un conflicto con la república romana, en plena expansión.

Tras conquistar el oeste de la península de Anatolia en el año 88 adC, Mitrídates VI ordenó la matanza de los ciudadanos romanos que ahí vivían. Provocó la matanza de 100.000 ciudadanos, hombres, mujeres y niños, y atrajo con ello la ira de Roma. Tras la Primera Guerra Mitridática, entre el año 88 y el 84 adC, Lucio Cornelio Sila venció a Mitrídates y lo expulsó de Grecia, pero después tuvo que volver a Italia para enfrentarse a la revuelta de Cayo Mario. Esto permitió a Mitrídates firmar una paz temporal, durante la cual pudo prepararse para continuar la contienda conocida como Tratado de Dárdanos.

Mitrídates reagrupó a sus fuerzas, y cuando Roma quiso anexionarse Bitinia, atacó con un ejército aún mayor, llevando a la Segunda Guerra Mitridática en los años 83 a 81 adC. Se enfrentó primero a Lucio Licinio Lúculo, y después a Cneo Pompeyo Magno, quien finalmente lo derrotó en la Tercera Guerra Mitridática que duró entre los años 75 y 65 adC.

Tras su derrota, Mitrídates huyó y trató de levantar un nuevo ejército, pero no lo logró. En el año 63 adC, huyó a Panticapaeum, donde fue forzado por su hijo Farnaces II a suicidarse.

Mitrídates VI,  se hizo a tal grado inmune a los venenos, que cuando intentó quitarse la vida por ese medio no pudo lograrlo. Durante muchos años, Mitrídates tuvo el habito de ingerir pequeñas dosis de veneno, con el fin de hacerse resistente a él, pues temía ser asesinado. Mitridates intento suicidarse, pero el veneno no surtió efecto. Dandose por vencido, le ordenó a un esclavo que lo matara con una espada.

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